
ÉL es la medicina para mi torcida, abandonada, y podrida alma. Arranca de mí sonrisas y miradas cristalinas. Libero lágrimas apresadas bajo la llave de la frialdad y la indiferencia. Cuando su voz me envuelve, mi mundo parece muy pacífico. Cuando su vocablo llega a mis oídos,soy quien siempre quise ser. Otro ser humano más. Con lágrimas, con risas. Normal.....
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